ZAFRA


Hace muchos años que estaba metido en el mundillo de las sesiones fotográficas de moda. Unas veces cobrando y otras, si la modelo me parecía que iba a lucir especialmente en mi página web o redes sociales, gratis. Este último era el caso, con una chca de pelo corto y teñido, alternativa y demás. Lo que ocurría es que, entre estaba a más de 300 kms y que su personalidad no me daba buena espina, lo terminé anulando. Y todo se confiró: se puso como una energúmena. El caso es que, evidentemente, la sesión iba a ser en Zafra, hacia a donde iba ahora. Pero en esta ocasión era a la vuelta de mi examen de portugúes brasileño en Salamanca y trás haber hecho ya una parada matutina en Plasencia. Después de haber pasado los espectaculares paisajes del norte de Extremadura, y todavía a la espera de los del sur, estaba en esa explanada donde se encuentra Mérida y también Zafra.


Entré y aparqué el coche así a la primera. Entré en un estanco, si no recuerdo mal, y pregunté por algún sitio cercano para almortazar, pues estaba realmente muerto de hambre tras tantas horas al volante y con paradas turísticofotográficas de por medio. Me recomendó la mujer un restaurante a la vuelta de la esquian y allí que fui. Atravesando el interior se llegaba a un largo pasillo con mesas a ambos lados y el telediario al final. Todo el lateral izquierdo estaba acristalado y daba al Parque de La Paz; el parque del pueblo.


La comida estaba muy buena, el ambiente tranquilo y eso de tener un parque justo al lado donde mirar era un gustazo. Además, estaba entre lloviendo y chispeando y daba a todo un toque romántico en pleno otoño. No dejé de atravesar dicho parque cuando terminé de comer para ver a los patos descansando en sus casetas del lago. Entre una duda y otra terminé en la Plaza del Corazón de María. Justo delante del Parador Nacional de Zafra. Un eidifio muy bonito pero que merece un mejor emplazamiento.


Había un loco por allí de un lado para otro, habiéndolo tenido cerca desde un par de calles antes. Como en la plaza estábamos practicamente solos bajo la lluvia, se dirijió a mi desde la distancia con una pregunta o un comentario que ni recuerdo. Le corté de seco y se fue pelillos a la mar. Callejeé entonces hacia la Plaza Grande para atravesar el pequeño pasillo que la une a la Plaza Chica. Las dos estaban vacías y, siendo encima más que tarde, incluso bares y restaurantes estaban cerrados.


Después de decidirme por la Plaza Chica como la más recogida y valiosa, continué caminando hasta pasar por al lado del Mercado de Abastos y girar para la Plaza de España. Su decorado navideño, su oficina de turismo y mi coche donde lo dejé. Cerca de la plaza de toros y del camino de vuelta para Málaga, que me quedaban unos pocos kilómetros y unas pocas horas aún. Fotografía: https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums/72157717260317972 Página web: http://www.alvaromartinfotografia.com

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