VIENA (3)


El segundo día lo comenzamos donde también comenzó la aventura vienesa, es decir, cerca de la estación de tren. Cruzamos la multitud de carriles para encarar la calle Favoritenstraße, por la que fuimos viendo, como siempre, curiosidades de diversa índole. De entrada, por la acera derecha, vimos al fondo de una perpendicular la parroquia de St. Elisabeth, un colorido cartel pegado a una pared con las siluetas de la ciudad y un hotel con el nombre del conocido Johann Strauss. Nos fuimos a la otra acera (ups) para meternos en la Plaza de Mozart. Una fuente con estatua de las que desconozco significado, pero más desconozco el de lo que había alrededor de las mismas. No niego que sean bolardos, pero tampoco que tenían la forma del órgano copulador y urinario masculino. Mmm... ¿de verdad que no se dieron cuenta? Si lo hicieron a cosa hecha, ¿cuál es el sentido? En fin, corramos un tupido velo y, tambíen dejando atrás una gran F roja con una pequeña y mona llamita, fuimos a pasar entre el Girardipark y el Esperantopark. La gran isla de tráfico nos llevó a donde cogimos el taxi la noche anterior. En esta ocasión no sólo pasamos por delante del Jardín de Burggarten, sino que nos metimos entre su valle, estanque y altozano. Se encuentra allí la parte trasera y en obra del Palacio de los Austrias y en cuya biblioteca, uno de los puestos de control o "checkpoints" previstos, no se podía entrar. Lola lo precompensó en la Casa de las Mariposas; no con su atrayente restaurante o cafetería ni sus insectos como tal, sino comprando una alfombrilla de ratón en la tienda de recuerdos.

Pasamos por unos callejones que recordaban más a pueblo andaluz que a ciudad vienesa, atravesamos el tunel hasta ser recibidos por los cocheros de la Michaelersplatz y, entre Sisi por aquí y Sisi por allá, de nuevo por los alrededores de la catedral. Nos fuimos hacia el noroeste parar caminar junto al río y volver a colarnos en el centro por la iglesia de San Ruperto y la bienvenida de su pintada precedente. Y detrás está la sinagoga de Seitenstettengasse, donde, unos días después de volvernos, se dió el atentado/ataque islamista que prudujo 5 muertos y más de 20 heridos. Europa a la deriva...

Más vale tarde que nunca porque, cuando estábamos hartos de buscar y muertos de hambre, terminamos dando con el vegetariano de diez Hiddenkitchen. Como el horario europeo hacía rato que pasó, fuimos los clientes únicos a atender con delicias variadas. ¡Muy recomendable! Que merecíamos también un postre era indudable, con lo que hicimos cola para entrar en la conocida y afamada Sasher ECK a tomarnos el típico pastel de chocolate con infusión cual adinerados. Ya en rumbo a nuestra próxima y secreta para mis lectores visita, Lola paró (supongo que en alemán...) con el dueño de una vieja y clásica librería. Fotografía: https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums/72157712782226011 Página web: http://www.alvaromartinfotografia.com

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