VIENA (2)


Cuando terminamos de restaurarnos estaba nublado. Nos metimos por calles de un solo sentido pero con grandes construcciones, contrastando con lo vacías que estaban. Paredes modeladas e incluso pixeladas, callejones de una sola viandante, escaparates de la ochentera PEZ y zigzagueos variados hasta aparecer en uno de los puentes sobre el riachuelo del Stadtpark. Por él paseamos desde la aparición de las escasas aguas hasta tres puentes más. Las calles se estrechaban, y lo mismo veías a un lado un cartel publicitario de un próximo concierto de Mozart que una tienda antigua de retratos y sus buenos marcos en la otra. Cuando entramos en la plaza de San Estéban (Stephansplatz) comenzó a llover bien fuerte. Es cuando Lola y yo pusimos en práctica ese norteamericano y goyesco plan de "dividámonos". Y fue la forma con la que lo mismo visitamos una tienda de recuerdos que el interior de la catedral. La torre más alta, a la que se puede subir, acababa de cerrar. Con torcer la reflectante, moderna y curvada mole de la esquina encaramos Graben, la calle principal de Innere Stadt y toda la ciudad. Lola se paró a fotografiar detalles de nombre y apellido entre los cafés cercanos a la imponente Columna de la Peste de Viena (me recordó a la columna del mismo nombre en la ciudad en Bratislava). Aprovechamos para meternos en la barroca y católica iglesia de San Pedro, con un espectacular fresco en la cúpula con la Coronación de la Virgen. La plaza de San Miguel (Michaeloplatz) es uno de los puntos más famosos de Viena, llamando la atención el Palacio Imperial de Hofburg y su conocida Escuela Española de Equitación en un lado. Era la residencia de los reyes austriacos y ahora del presidente de la república. Cruzamos por debajo de esta otra cúpula y por el mismo centro para aparecer en el Innerer Burghof (patio interior) recibiéndonos la estatua de Francisco I y su reloj de atrás. Aquí se celebran espectáculos como, por ejemplo, conciertos.

Salimos por el lado contrario a la Plaza de los Héroes (Heldenplatz) , con sus dos grandes estatuas y la también enorme Biblioteca Nacional de Austria. Había por allí un considerable grupo de personas que no recuerdo qué representaban o celebraban. Entonces pasamos por dos partes: el Volksgarten, con cartas de amor pegadas a coloridos rosales tras una larga línea de sillas y el Rathauspark, donde se encuentra el Ayuntamiento de Viena con un tremendo cartelón que ponía "Durante el día tienes la opción". No llegaron a motivarnos para votar en las elecciones de la ciudad de Viena, y pasamos por al lado de la alocada obra del Parlamento. Llegamos y nos plantamos en el punto medio y exacto de la Plaza de María Teresa (Maria-Theresien-Platz) y los dos clónicos edificios que se miran desde los lados. Se trata del Museo de Historia Natural y el Museo de Historia del Arte. Ya era de noche, y no recuerdo por qué descartamos el atractivo restaurante Veggiezz para terminar cenando una porquería en un puesto callejero. Nos resguardamos de la lluvia mientras llegaba el Uber, le pagamos con un paraguas y a dormir. Fotografía: https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums/72157712782226011 Página web: http://www.alvaromartinfotografia.com

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