OPORTO (6)


La Rua da Restauraçao tiene a la izquierda y a su misma altura un mamotreto con pinta de hospital, pero que resulta ser un tema de juzgados y demás. También a la izquierda está el Horto das Virtude (Jardín de las Virtudes), pero en gran pendiente hacia abajo. Es a la derecha donde se encuentra el Hospital de San Antonio, con una parte neoclásica de unas pocas décadas y otra más futurista y moderna. De forma circular y cristales en modo espejo que, para rematar, tiene una muy alta turbina, chimenea o sucedáneo a su lado. Un rato andando casi por encima de las vías del tranvía, pasándonos éste continuamente muy pegado, bajos cuesta para volver a subirla (no todo lo que baja sube, pero en este caso fue así) para ver, si lo descrito en el párrafo anterior podrías ser un platillo volante, en este caso la tapa de una olla. Y se trataba del Super Bock Arena o Pavilhão Rosa Mota. Más allá de este llamativo pabellón deportivo, centro de exposiciones o "whatever", lo interesante es dónde se encuentra, tratándose del Jardín del Palacio de Cristal. Un gustazo tanto sentarse a leer en su zona soleada y ajardinada como pasear por la frondosa y habitada. Y digo esto último por sus gallos, patos, etc. Los cementerios nos gustan por sus historias, construcciones, calma y demás. Es por ello que nos dirigimos al relativamente cercano Cementerio de Agramonte. En los viajes no puede faltar la imposibilidad de entrar o acceder a donde te interesa, ya sea por los horarios limitados, el día de descanso o cierre, fuertes vientos, remodelaciones y una larga lista. El caso es que el cementerio sólo podía verse desde fuera y, encima, dando cada vez más saltos porque la calle era empinada. Torcimos la esquina y nos encontramos con la supuestamente moderna e impresionante Casa de la Música en la que toca la Orqueta Nacional de Oporto. Para unas fotitos y cuatro cosas más da juego, pero para levantarse todos los días y verlo... Lo compensa mínimamente la Rotonda o Jardín de Boavista: grande, circular y con la estatua de Mouzinho de Albuquerque justo en el centro. Éste era un militar ("facha" en español) que se encargó de la pacificación ("cruel invasión" en español) de Mozambique. País que, como otros muchos, es todo libertad, seguridad y riqueza desde que se fueron los europeos. Poniendo fin a las ironías, reconozco que me atrae visitarlo como también Cabo Verde o Angola. Masoquismo que se llama... Fue en una de las avenidas que parten de allí, concretamente la de Francia, donde cogimos el metro hacia la estación de São Bento para recoger nuestro ligero equipaje, comprar unas castañas asadas y tomárnoslas y descansar en los escalones de al lado. Ya sólo quedaba esperar la hora de tirar para el aeropuerto. Digo por adelantado que Oporto me ha encantado, pero también que no viviría en ella e incluso tampoco creo volver a visitarla como Lisboa, en la que a día de hoy he estado tres veces. Fotografía: https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums/72157711381411163 Página web: http://www.alvaromartinfotografia.com

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