OPORTO (4)


El día lo iniciamos por la parte superior del Puente Don Luis I, por la que sólo pasan el metro y los viandantes por sus relativamente estrechas aceras. Disfrutamos de unas vistas ligeramente distintas a las de la plaza en la que comienza y de un gran grafiti como bienvenida a Oporto como tal. Nos dirigimos esta vez de forma directa hacia la famosa librería Lello para, esta vez, sí entrar. Pero no fue tan fácil, porque había una considerable cola de personas y sus respectivos paraguas bajo la ligera lluvia matutina. Es muy bonita por dentro, aunque más pequeña de lo que esperaba. La gente está mas preocupada por hacerse fotografías en un punto concreto de la escalera; no tanto autoretratos en esta ocasión, sino que se las hagan desde sobre la entrada. Esta sociedad cada vez lee menos, pero si no quieres pagar la entrada de la tienda de libros tienes que comprar uno, y ya te lo lees o te lo... dejas de leer. El caso es que yo me compré dos muy interesantes; concretamente: "Cérebro: manual do utilizador" y "A guerra dos mundos". Cuando salimos, recorrimos zonas ya recorridas, pero descubriendo detalles que nos habíamos pasado como, por ejemplo, un gran grafiti gatuno.


Tras caminatas para acá y para allá, y también para compensar el estrés de la muchedumbre, hicimos una parada en lo que recordaba como un Stabucks Coffee, pero resulta que fue un Costa Coffee. Ya sea mi memoria o que ha habido cambio de uno por otro, ambos me recuerdan a tiempos pasados por países norteños por los que calumniaba al frío. Entramos en el Centro Portugúes de Fotografía, donde lógicamente vimos alguna que otra exposición, hicimos el intento de sesión en una sala amplia pero poco iluminada, también vimos cámaras y accesorios de décadas atrás y aprovechamos las ventanas para tener una panorámica más, mas no la última del día. Bajando hacia el Duero estuvimos en un barrizal compensado con otras diferentes. Llegados a la parte más turística del río en la que ya habíamos estado, esta vez lloviendo, de noche y casi sin gente, paseamos para husmear la rivera norte hacia el este, intuir la Escada Dos Guindaisar y volver a atravesar el puente; esta vez por la parte baja, la de los coches en vez de los tranvías. Muy peliculera y romántica la subida por callejuelas y cuestones, parando en escalones de portales con poco fondo para resguardanos de cuando más agua caía, hasta nuestro habitual "Uber point". Fotografía: https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums/72157711381411163 Página web: http://www.alvaromartinfotografia.com

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