OPORTO (1)


Si en portugués Faro se llama Faro y Oporto se llama Porto, ¿por qué en español le hemos puesto la O (que significa "el") a Oporto pero no a Faro? Bueno, son reflexiones nocturnas entre machacas también nocturnos hasta coger el vuelo de sur a norte y aterrizar bien temprano. Casi una hora bajo tierra hasta aparecer en el Jardim do Morro, que todavía no es Oporto como tal. Se trata de la otra parte del río, haciendo falta sólo cruzar el famoso Ponte Luis I (no construído por Gustave Eiffel como cree la gente, sino por Théophile Seyrin) para pasar de Vila Nova de Gaia a Oporto como tal. Pero no es lo que hicimos, sino que callejeamos cuesta arriba hasta meternos en una cafetería de solamente una mesa y una cristalera con bocadillos, dulces y demás en modo ultramarino. Más recogiditos y de barrio, imposible; pero por la calle estrecha había una carabana constante que estropeaba sonido y aire. Pero eso tiene parar donde lo hace cualquier ciudadano de la zona, no teniendo quejas pues. Aprovechamos la relativa altura a la que nos encontrábamos para hacer fotografías panorámicas, comenzar a bajar hasta aparecer en la parte sur del río Duero y pasear por ella. Disfrutábamos de los bonitos rabelos, unas barcas que se usaban en la antiguedad para transportar barricas de vino y ahora para cruceros turísticos. Mientras nos pasaban por encima y a cierta cercanía los teleféricos, íbamos dejando a nuestra izquierda edificios antiguos como el Mercado Municipal, el Club Fluvial o el que ponía únicamente en su fachada "Vasconcellos". Este último es un relativamente común apellido portugués que me hizo recordar la Villa de Vasconcellos del Broken Sword. Todo se estrecha continuando en el mismo sentido que el río, quedando sólo una pasarela de madera junto a él y casas con encanto, aunque muchas abandonadas. La escena era clásica y calmada, con pescadores lanzando cañas y echando paciencia hasta que había sacudida. A la altura de una grúa oxidada y del cambio de nombre de la calle nos decidimos desviar cuesta arriba entre casas recientes y pijas. La intención era escalar hasta el puente al que nos acercábamos, concretamente el Ponte da Arrábida, por donde pasa la Autopista del Norte. Esta sosería de hormigón armado daba la bienvenida con un gran cartel publicitario que ponía "Olá, Douro" que me hacía recordar que la marca Frigo es Olá y descubrir que Duero es Douro por aquellos lares. Recorrimos una calle semicircular muy poco adaptada a los peatones que rodeaba y aislaba una concentración de hoteles Accor, entre los cuales uno era el nuestro. Entre haber tenido que dormir en el aeropuerto de Faro y el temprano despegue hacia Oporto, caímos en la cama nada más llegar; no recuerdo si sin comer o haciéndolo ese día en el cercano centro comercial. Ya cercana la noche y tras una buena cabezada, cenamos en la Hamburgueseria DeGema, típica gourmet, en pleno centro y con alimentos como... una cobra. Fotografía: https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums/72157711381411163 Página web: http://www.alvaromartinfotografia.com

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