OLDEMBURGO


Mi tercer día en Alemania lo decidí invertir en visitar Oldemburgo, una pequeña ciudad encantadora para quienes burbujean y especulan. Pero eso no me echó para atrás, y tras una hora de tren salí de la estación y através Kaiserstraße para llegar hasta el puerto recreativo del río Hunte, con lujosas y cuidadas casas dando al mismo. Pasé por delante del llamativo y oscuro edificio de, supuestamente, la oficina de telecounicaciones de Oldemburgo. Partiendo de ahí encaré la avenida en la que se encuentra la representativa imagen de madera o cartón de El Temerario, entre el citado puerto y la torre del campanario de Lappan; renancentista y de treinta y cinco metros. Me paré a disfrutrar de la bonita residencia para la tercera edad de Büsingstift, una más de las minimansiones de la ciudad, y me fui introduciendo en el solitario parque de Wallgraben o Foso y su caminito paralelo al agua. Tras dejar a un lado la simpática estatua de un par de patos o similar acabé en la iglesia de San Pedro, que no recuerdo si estaba cerrada por horario, por obras o similar. Me llamó la atención junto a ella las instalaciones de Cáritas. Entré de nuevo en el centro para atravesar la activa plaza del ayuntamiento antiguo, con un mercadillo de alimentos a pesar de que chispeaba. Entre platas trepadoras de flores buganvilla y bicicletas aparcadas en las puertas de las tiendas terminé en otra plaza, esta vez la del Palacio de Oldemburgo. Un castillo palaciego de condes y duques en la antiguedad, pero acogiendo ahora al Museo Estatal de Historia Cultural y Arte. No tuve más que cruzar la calle para entrar en el Parque Schloss o del Palacio, totalmence vacío por la hora de comer y la citada lluvia. Bueno, miento, no estaba vacío. Había una multitud de patos, cisnes y otras aves acuáticas que me perseguiían y acosaban tras sacar mi bocadillo de la maleta. No me molestó ni mucho menos, parándome un buen rato a echarles pan. Salí a un camino, por un lado de bicis y por otro de transeuntes, para ir rodeando el parque junto a tranquilos adosados. Regresé prácticamente por donde vine hasta llegar de nuevo a la estación, no teniendo que esperar mucho para que me recogiera el tren de vuelta a Bremen. No recuerdo bien si fue a la vuelta de Hambrgo u Oldemburgo cuando esperé a mi amigo Bernardo para comer un asiático frente a la estación de Bremen.

Fotografías: https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums/72157712550900308/with/50050909442/ Página web: http://www.alvaromartinfotografia.com

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