HAMBURGO (2)


La Filarmónica del Elba es como la Torre de Montparnasse, es decir, que lo mejor es estar en su interior para verlo todo menos a ella misma. Y por eso empecé a subir por sus concurridas escaleras mecánicas, haciendo pausa intermedia en unos ventanales para fotografiar. A media altura está el gran recibidor o vestíbulo. Lógicamete cubierto, aunque rodeado de pasarelas exteriores, es por donde se entra a la filarmónica como tal; donde los conciertos. Imagino a gente de alto "standing" engalanada saludándose antes y comentando después del evento, pero en aquel momento sólo había turistas como yo... Estuve un rato en la pequeña cafetería para tomarme una infusión y recuperar calor corporal como suelo hacer mientras disfrutaba de las vistas. Básicamente eran la isla de Welhelmsburgo, con sus canales y arquitectura ecléctica, y el río Elba como tal. Fábricas, barcos, chimeneas y grúas entre una profunda niebla. Una estampa de la que surgía tanto tenebrosidad como curiosidad. La típica tienda de recuerdos no tenía gracia alguna, mas me llamó la atención una mole que se veía desde allí. Aunque no fue por ella misma, sino por el halo que la rodeaba por el paso de las luces interiores a través de la cristalera. Regresé sobre mis pasos hasta desviarme ligeramente hacia la iglesia de San Nicolás, una torre altísima y considerable como un gran rascacielos de la antiguedad. No cogí el ascensor para disfrutar de unas nuevas vistas por la intensa niebla, dedicándome sólo a observar las estatuas que la rodeaban, destacando un "tenía que intentarlo" de El Pensador. Me subí a una parada de metro/tranvía porque precisamente me atráen. Eso de la gentente esperando encima de una autovía me resulta futurista. Volví a hacer una termo-tempo parada en una franquicia estilo Starbucks pero denominada Balzac Coffee. Hice el pedido en la barra con mi supuestamente buena pronunciación y entonación norteamericana, pero el camarero me respondío en español a la primera. También influyó que era argentino... Me fui introduciendo en pleno centro de la ciudad y, a pesar de que en Alemania termina la navidad a partir de Nochevieja, las calles estaban repletas de gente. Me crucé con una tienda de Tesla y un aparcado sidecar, pero lo más curioso fue la iglesia de la calle Poststraße, en la me llevé la sorpresa de entrar y encontrar una tienda de la chacfranquicia Abercrombie & Fitch. No tengo ni idea ni me he informado del porqué de ese cambio, pero me parece mejor que quemar o derruir como hacían y comienzan a tantear si volver a hacer los socialcomunistas en España. En cualquier caso, gran sorpresa y originalidad. Me fui metiendo en tiendas que me llamaban la atención o atraían, como una del chocolate Lindt u otra de los juguetes Lego, ambas con una tremenda variedad. Esta última concretamente me recordó a una tienda que había en un callejon de la calle Nueva de Málaga en la que podías meter las manos en como surtidores de comida o agua para perros (para que se entienda...) en la pared para coger distintos botones para prendas. Creo que también continúa existiendo una del estilo en Galerías Goya, pero para collares y colgantes. Es visible en la fotografia de esta entrada. Terminé atravesando la más que concurrida avenida Jungfernstieg para plantarme en el semipuerto del gran lago artifiial Alster, proveniente del río del mismo nombre y con un gran chorro de agua donde en ese dos de enero aún tenía acoplado un también grande árbol de Navidad. Me metí en un centro comercial por el llamado Europa Passagge para subir a la primera planta y entrar en la librería Thalia, en la que había cómodos sillones para leer o simplemente observar el lago y la vida de la ciudad. Fotografías: https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums/72157712550691633 Página web: http://www.alvaromartinfotografia.com

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