HAMBURGO (1)


La estación de tren no es especialmente bonita por dentro, pero sí enorme. Por ella pasa medio millón de personas al día y es la de más movimiento de pasajeros en Alemania y la segunda de Europa tras la Gare Du Nord de París (ésta no la utilicé, pero sí que pasé por delante). Por fuera sí que tiene su encanto porque tener más de cien años le da un plus. Tras andar unos metros en dirección contraria dejé de usar el GPSy encaré la calle Mönckbergstraße. Hamburgo no tiene aire especialmente turístico, sino que se va respirando el movimiento de una gran urbe, sin más. No tiene mucha acción para lo grande que digo que es, pero sí que tiene frío; sobre todo un dos de enero como era. Entré en la iglesia evangélica de San Pedro para volver a sentir mis manos. Es un poco sosa por no tener imágenes al fondo, pero lo compensaban detalles como cientos de velas que la gente iba encendiendo al pasar o las notas que iban escribiendo y poniendo con chinchetas en la pared. No tuve que moverme mucho para llegar a una zona amplia con puestecillos hechos de obra y el Ayuntamiento de Hamburgo presidiéndola. El interior visitable era una sala grande y alargada con escalinatas y sus respectivas puertas en cada uno de sus dos extremos. Era muy bonito, pero estaba masificado y cargado por haber una temperatura agradable. Pasé por la fuente y estatua de Higía (diosa griega de limpieza, sanidad y curación) de la parte exterior trasera para recorrer una calle muy curvada y entrar, esta vez en un lugar con menos clase que monumentos e iglesias, como la franquicia danesa Tiger. Pero es que el frío... Crucé una pasarela metálica sobre la autovía, paré a fotografiar el enorme impulsor de barco que había que había como monumento y pasé sobre el icónico Zollkanal. Me encontré con un par de atracciones como Miniatur Wunderland y Hamburg Dungeon (ésta última también la recuerdo en Edimburgo). Subí las escaleras para echar un par de fotos a través de las ventanas, pero no entré en ninguno de los dos por falta de interés. Lo siguiente era el canal de Brooksfleet, famoso, entre otras cosas, porque los edificios contínuos y antiguos de ambos lados no tiene acera, sino que surgen de él. Un puente más y me planté ante la Filarmónica del Elba. Se trata de la típica imagen de Hamburgo de un tiempo para acá y, aunque no es de especial belleza, sí que llama la atención por su tremendo tamaño y futurista diseño. Fotografías: https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums/72157712550691633 Página web: http://www.alvaromartinfotografia.com

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