BRATISLAVA (3)


Nos despertamos y bajamos al centro a desayunar por la más conocida de las cuatro puertas de entrada a él; Puerta de San Miguel, en la calle Michalska. Nada más cruzarla compramos en un ultramarinos un par de sándwiches y zumos, sendándonos en la única mesa de fuera con sus dos sillas. Acto seguido, el dueño o encargado cerró la tienda y se fue. La gente que acudía se extrañaba de vernos desayunando allí con productos también de allí estando cerrada. Pasamos de nuevo por delante del tenebroso túnel (parecía que en cualquier momento iba a salir el tren del terror o una mano gigante de allí) y del hotel para ir subiedo y rodeando el monte y plantarnos frente al parlamento. Desde allí hay unas muy buenas vistas de la ciudad, permitiendo disfrutar de las zonas verdes que la rodean. La cosa es que son un poco artificiales, porque la ciudad como tal está rodeada sobre todo de plantaciones como casi todas...


Cruzamos la entrada (portada de esta también entrada) donde el turismo estaba más concentrado a la vista de Svätopluk desde su estatua ecuestre. El patio interior del castillo que íbamos a ver no tenía mucha historia, estando totalmente vacío y rodeado de ventanales. Continuamos por el otro lado del exterior entre unos restos arqueológicos y un largo jardín de estilo parisino o austriaco. La bajada por el lado este era muy bonita, partiendo de la estatua de Bosorka, versión eslovaca de Medusa.


Entre techos de casas acojedoras y árboles puntiagudos aparecían las torres de distintas iglesias e incluso de la catedral. Los rascacielos también aparecían al fondo de la escena. Terminamos junto a un grupo de turistas que nos confundió, pues les hablaban sobre y delante un estrecho edificio que creíamos que era el famoso que buscábamos. Pero, no, la rococó Casa del Buen Pastor la teníamos justo detrás, al inicio o final de la citada en entradas anteriores calle Zidovska.

Cruzamos el Danubio por el Puente SNP para subir a la torre o pilón del mismo nombre que lo sujeta. Dicha entrada fue considerablemente cutre a través de los que suele ser una caseta de obra (hubo incluso que preguntar para encontrarla). Pero es cierto que subir merece la pena porque se disfruta de una vista de trescientos sesenta grados de toda Bratislava, pudiendo descubrir y fijarse en detalles imposible de otra manera. En fin, que bajamos y encaramos el río desde el punto suroeste de nuestro circuito oficial. Fotografía: https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums/72157712782226011 Página web: http://www.alvaromartinfotografia.com

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