BRATISLAVA (2)


La localización del hotel es muy buena como ya indiqué, con lo que en muchas de las salidas o entradas cruzábamos lugares que no voy a citar cada vez, como por ejemplo la cercana Iglesia de San Esteban. Volvimos a coger la escalinata, donde descubrimos una de las casi infinitas pegatinas con el logotipo de la ciudad (relativamente parecido al del Instituto Cervantes) con su QR y todo. Hicimos parada para comer en un sitio de los que se llaman "para salir del paso". Un par de sillas y mesas altas en el exterior con escasa variedad de platos que cocinan ante ti en la ventanilla de al lado. Lola se quejó repetidas veces porque lo único vegetariano era queso con queso. Y quizá sea cierto si nos apoyamos en el conocido silogismo de "cuanto más queso, menos queso"... Y ahora con la analógica regla del Juego de la Oca "de puente en puente y tiro porque me lleva la corriente", nos trasladamos desde poco antes del puente del que veníamos hasta más allá de al que nos dirigíamos, aunque es cierto que sin relación alguna con el calmado Danubio. Estaba allí la modernista Iglesia de Santa Isabel o Iglesia Azul. Nos sentamos al fondo (como en La Rábida) para escuchar creo que un altavoz (como en Marsella).

No es que hubiéramos salido del centro como tal, pero sí que del antiguo, con lo que había calles y avenidas mas anchas, parques y jardines más señoriales, etc. De hecho, como poco más allá empezaban a encontrarse los típicos rascacielos y oficinas, decidimos cruzar el puente para volver por la otra orilla. Si el de antes era el Puente de la Insurrección Nacional, el de ahora era el Puente Viejo. Por un lado había un camino boscoso, y por el otro pequeños chiringuitos y lo que ellos llaman "playa". Bueno, era la orilla del Danubio con arena... Gracias a la diferencia educativa respecto a la española se podían coger tumbonas de madera para sentarse o tumbarse donde uno quisiera. Pero también es cierto que empezaban a acosarnos los mosquitos y demás insectos porculeros, con lo que continuamos de vuelta por esa misma orilla. De nuevo en el centro nos fuimos encontrando detalles como las famosas estatuas que "crecieron" en la postindependencia de Eslovaquia. La más conocida es la del hombre que surge del suelo, llamada "Hombre Trabajando" o Cumil. Cenamos en la pizzería de comida rápida de la esquina contraria, donde amablemente nos recibió el Bello Ignaz levantando su sombrero de copa. Fotografía: https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums/72157712782226011 Página web: http://www.alvaromartinfotografia.com

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