ARACENA


El coche lo dejamos en la misma cuesta que va hacia el arco. Pasamos bajo el mismo y comenzamos a rodear el monte hasta llegar a la entrada de la fortaleza o castillo. Pagamos las entradas y fuimos recorriendo el interior por las pasarelas metálicas. Aparte de eso, también hay carteles informativos sobre las zonas y las vistas. Bueno, ya que cobran, que lo mantengan y den el pego en lo posible. El dinero ha de darse completo, pero el tiempo suele ser recortado, con lo que nos llamaron para largarnos. Entonces continuamos disfrutando del paisaje desde los alrededores de la iglesia y el citado campanario-arco, cuyo nombre es Iglesia Prior de Nuestra Señora del Mayor Dolor. Ya había menos gente, limitándose a parejas moteras, paseos perrunos y niños reflexivos.

Bajamos el coche a una sombra de la Plaza Alta, sacando del mismo los tapes y demás preparativos para almorzar junto a la fuente. Más allá de alguna que otra mosca porculera, allí se comía de lujo. A la sombra y con un silencio únicamente roto por el agradable sonido del agua al caer. Como estábamos frente a la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción y el Hogar Reina de los Ángeles, hubo una mini sesión con la bella y gimnástica figura que me acompañaba, cuyos atuendo no sólo no sobraban sino que morboseaban.


En nuestra bajada y aparición en el centro nos encontramos los restaurantes y bares de la Plaza del Marqués de Aracena a rebosar. Dimos esquinazo a las multitudes para recorrer toda la calle que sale hacia la izquierda y llegar a la Plaza de Doña Elvira. Uno fotografiando por aquí y otra fotografiando por allá, nos reencontramos en el cruce del hotel Las Castañas y el Teatro Sierra de Aracena. Bonita y curiosa pintura de la cara de una mujer que... no sé quién es. Me suena a Lina Morgan... Por la misma acera pasamos por el Cuartel de la Guardia civil y sus simétricas escalinatas de entrada para girar hacia una zona peatonal. Más allá de las tiendas turísticas pasamos por un pasadizo arqueado que tiene dos llamativos y currados círculos de azulejos. Al otro lado estaba la entrada la Gruta de las Maravillas. Tras unos minutos de intercambio de opciones, terminamos comprando las entradas. Como todavía quedaba un rato, volvimos a la plaza principal para tomarnos una infusión en el bar de la Virgen del Mayor Dolor.


Tras ponerle un suspenso en cuanto a trato y servicio, volvimos hacia la gruta. Pff, y es que no hace falta ser muy señorito, sino que basta con tener educación y, sobre todo, cara al cliente. Y es que en la entrada a la gruta te encuentras un cartel de cámara tachada ("prohido hacer fotos") y a una mujer que te da la orden de ponerte en un "photocall". No, señorita, no nos vamos a poner, y menos con prohibiciones e imposicions. ¿Quién la ha enchufado y le ha montado el chiringuito? Le comenté al guía que por qué no se podían hacer fotografías siempre que fueran sin "flash" y respondió con imposición mas sin sentido. En fin, la cueva está bien. Con sus techos altos, estalagtitas, estalagmitas y aguas paralizadas. En un punto del camino nos dijo que nos dejaba hacer fotografías, como un favor. Un supuesto favorcito más que prepadado que me ha pemitido vender unas pocas en un "microstock".


Más allá de la parada que hicimos frente al ayuntamiento y la entrada en la iglesia antes de coger el coche de vuelta, no dejaré de citar las estupideces político-administrativas en los dos puntos más turísticos del pueblo (véase: castillo y gruta con sus prisas y prohibiciones/imposicions respectivas). Aracena como tal es un pueblo bonito y agradable de visitar por sus casitas blancas, fuentes relajantes, restos/construcciones antiguas e increible entorno natural. Fotografía: https://www.flickr.com/photos/alvaromartinfotografia/albums/72157716337518011 Página web: http://www.alvaromartinfotografia.com

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